lunes, 18 de marzo de 2013

LA SOCIEDAD MEDIEVAL (mentalidad Tercera parte)



HEREJÍAS MEDIEVALES:


Las herejías son otro de los grandes fenómenos de la mentalidad medieval, habrá muchos clérigos que se cuestionen los principales principios religiosos, la iglesia se encargará de llevar al pueblo una respuesta teológica, que es inquebrantable


Prácticamente desde el comienzo de la comunidad cristiana han existido las herejías, en Bizancio en el siglo III y IV d.C. ya se desarrollaron movimientos iconoclastas. Muchas nuevas ideas, o formas de ver y sentir la religión llegarán a la masa popular a través de predicadores. Muchos de ellos coinciden en la defensa evangélica de la pobreza, critican el lujo y la ostentación de los altos cargos de la iglesia. Por lo general se intenta defender un modelo espiritual más participativo, y una interpretación más flexible de los evangelios. Se reinterpretan textos como el apocalipsis de Juan buscando significados más ocultos, en relación a la llegada del año 1000.


Algunos de estos movimientos heréticos se han interpretado como movimientos sociales, a través de la revuelta, es decir la protesta de los más desfavorecidos se junta con la religión, se critica el poder de la Iglesia( obispos, abades, que se desentienden de su función y se comportan como ricos hombres laicos), y se buscará una vuelta a la iglesia primitiva, más participativa y sin diferencias. Se tendrá el anhelo de construir una sociedad más justa. A finales de la alta edad media, se pedirá que se utilicen las lenguas vernáculas  y no el latín, puesto que se desconoce.


La expansión económica que el occidente experimentó a partir del año 1000 y que alcanzará su ápice en el siglo XIII, repartirá sus frutos de manera muy desigual. Se potenciará el nacimiento de una burguesía mercantil y artesanal, y también se creará una masa de desheredados. Invocar la pobreza como forma de retornar al cristianismo primitivo no era algo que la alta jerarquía eclesiástica viera con malos ojos, muchos monjes se consideraban los pauperes cristi, aunque fuera de una manera mística. La figura del eremita no fue excepcional. El pontificado admitía la pobreza cuando era a nivel personal, por ejemplo todos estos eremitas, que sirven para continuar acentuando la importancia del estado clerical.  Los recelos comenzarán cuando esa pobreza, se convertían en un medio de regeneración para el conjunto de la sociedad, y sobre todo cuando algunos laicos, se convertían en hombres piadosos,  que se atrevían a hablar de temas teológicos, e incluso de la propia Iglesia católica. Esto ocurrirá con Pedro Valdo, que hará una rígida aplicación del pasaje evangélico de Mateo 19.21.

Pedro Valdo (herejía valdenses, los pobres de Lyon) 1140?-1217.

Pertenece a una familia acomodada, pero tras la muerte de un joven amigo, decide cambiar su trabajo y dedicarse a la predicación.  Repartirá sus bienes ente los pobres, hará que se traduzca la Biblia del latín a su lengua romance, para que los pobres puedan entender la palabra de dios. Hará una dura crítica a la Iglesia católica, y los valdenses terminarán por proclamarse independientes de esta doctrina. Se dedicarán a la caridad, se oponen a la pena de muerte, y lo hacen con argumentos teológicos, la vida solo corresponde a dios. Se oponen al purgatorio, al culto a las imágenes.


Será en el 1184 (en el concilio de Verona) cuando se les proclame herejes, y deberán abandonar Lyon. Se extenderán por Francia, Europa central, España, Italia…

Los valdenses, llegaron a España y se establecieron especialmente en las provincias del Norte. El hecho de que dos concilios y tres reyes se hayan ocupado de expulsarlos, demuestra que su número tenía que ser considerable. El clero era impotente para detener el avance, y alarmado, pidió al papa Celestino III que tomase medidas en contra del movimiento. El papa entonces mandó un legado, en el año 1194, quien convocó una asamblea de prelados y nobles, la cual se reunió en Lérida, asistiendo personalmente el mismo rey Alfonso II. Allí se confirmaron los decretos papales contra los herejes, y se promulgó otro nuevo concebido en estos términos:


 "Ordenamos a todo valdense que, en vista de que es­tán excomulgados de la santa iglesia, enemigos declarados de este reino, tienen que abandonarlo, e igualmente a los demás estados de nuestros dominios. En virtud de esta orden, cualquiera que desde hoy se permita recibir en su casa a los susodichos valdenses, asistir a sus perniciosos discursos, proporcionarles alimentos, atraerá por esto la indignación de Dios todopoderoso y la nuestra; sus bienes serán confiscados sin apelación, y será castigado como culpable del delito de lesa majestad... Además cualquier noble o plebeyo que encuentre dentro de nuestros estados a uno de estos miserables, sepa que si los ultraja, los maltrata y los persigue, no hará con esto nada que no nos sea agradable".


Este terrible decreto fue renovado tres años después en el Concilio de Gerona, por Pedro II, quien lo hizo firmar por todos los gobernadores y jueces del reino. Desde entonces la persecución se hizo sentir con violencia, y en una sola ejecu­ción, 114 valdenses fueron quemados vivos. Muchos, sin embargo, lograron esconderse y seguir secretamente la obra de Dios en el reino de León, en Vizcaya, y en Cataluña. Eran muy estimados por el pueblo a causa de la vida y costumbres austeras que llevaban, y hasta se menciona al obispo de Huesca, uno de los más notables prelados de Aragón, como protector decidido de los perseguidos valdenses.


Hoguera con herejes valdenses.

Herejía cátara o albigense: 

Fue una herejía más duradera y más extensa que la herejía valdense, sus orígenes son confusos, los primeros círculos de cátaros, surgieron al norte, en Renania, Champaña, y en el 1170 es cuando se funda una de las primeras ciudades cataras en Albi. Hacia el sur del Languedoc todos los territorios se verán influidos por las doctrinas cataras.


Juantan algunas doctrinas propias, con las ideas de otra herejía, la de los bogomilos de Bizancio, alumbrarían algunas ideas como el maniqueísmo, en este mundo hay dos fuerzas: el bien y el mal. Dos fuerzas que se encarnan en los material (EL MAL) y en la forma del espíritu (El BIEN). Los cataros, querrán situarse al lado del bien, rechazando la creencia de la resurrección de la carne, de la transustanciación. Se oponen a la muerte, es pecado matar a cualquier persona, e incluso a cualquier animal. Rechazan la posesión de riquezas. Los cataros solo creen en un sacramento: EL CONSOLAMENTUM , el consuelo que se recibe al dejar este mundo. Puesto que el mundo de lo material, es el dominado por el mal. La doctrina catará se expanderá por Francia, Italia y Cataluña, e incluso algunos poderes feudales les apoyarán, como es el caso del conde de Foix, al norte de Lerida.  La Iglesia una vez más, vera atacado su poder en la cuestión de la fe cristiana, y cuando vea, que sus clérigos, no son capaces de reconvertir a los cataros a través de la palabra,  su manera de atajar el problema, será con la fuerza, a través de la cruzada interna de la cristiandad, será Inocencio III en el 1208 quien promueva esta guerra.  El caudillo militar de la Iglesia de Roma, Simón de Monfort, realizará grandes matanzas, como sucederá en la ciudad de Bezies, donde asesinará a 30.000 personas.

     
Inocencio III


Cruzados cátaros, el poder vuelve a mezclarse con la religión

Herejia de las beguinas y los begardos:

Buscan una vida dedicada a la pobreza y a la caridad, con el objetivo de construir una vivencia espiritual propia que conduzca a dios. Es de condición ascética. Hay mujeres que predican, que escriben, leen, comentan textos sagrados, que será la avanzadilla que está indicando que algo está cambiando en la Edad media.

Las beguinas Organizaban la ayuda a los pobres y a los enfermos en los hospitales, o a los leprosos. Trabajaban para mantenerse y eran libres de dejar la asociación en cualquier momento. No había casa-madre, como así tampoco una regla común, ni una orden general; sino que cerca de los hospitales o de las iglesias donde establecían sus viviendas en sencillas habitaciones donde podían orar y hacer trabajos manuales, cada comunidad o beguinage, estaba completa en sí misma, y organizaba sus propia forma de vida con el propósito de orar y servir como Cristo en su pobreza.


Grupo de beguinas asistiendo a una mujer

Una carta de 1065 menciona la existencia de una institución similar al beguinaje de Vilvoorde en Bélgica. Desde la región de Lieja el movimiento se difundió desde el siglo XII rápidamente por Holanda, Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Austria. 
Algunos beguinages, como los de Gante y Colonia llegaron a contar con miles de integrantes. El extenso renacimiento religioso que originaron los beguinages, también trajo sociedades similares para los hombres, los begardos.

La beguina mística más famosa es sin duda Hadewych de Amberes (hacia 1240), autora de varias obras en poesía y en prosa. En Amar el Amor escribió:

Al noble amor / me he dado por completo / pierda o gane / todo es suyo en cualquier caso. / ¿Qué me ha sucedido / que ya no estoy en mí? / Sorbió la sustancia de mi mente. / Mas su naturaleza me asegura / que las penas del amor son un tesoro.


Hadewych de Amberes


En Alemania aparece como cumbre de la mística del amor Matilde de Magdeburgo (1207-1282), con su escrito La luz que fluye de la divinidad. Mal vista por la jerarquía eclesiástica tuvo que buscar refugio en el convento de Helfta.


Matilde de Magdeburgo

Como escritoras, las beguinas encontraron el obstáculo de ser laicas y mujeres, pero alegaron el mandato de la inspiración divina. En este sentido, las beguinas rivalizaron con el poder eclesiástico y su patriarcal, al considerar la experiencia religiosa como una relación inmediata con Dios, que ellas podían expresar con voz propia sin tener que recurrir a la interpretación eclesiástica de la palabra divina.

Entre las beguinas más ilustres vale la pena recordar a María de Oignies, a Lutgarda de Tongeren, a Juliana de Lieja y a Beatriz de Nazaret, autora de Los siete grados del Amor.

Se considera que las beguinas, junto con los trovadores y Minnesänger, fundaron la lengua literaria flamenca, francesa y alemana. Participaban en la apertura del saber teológico a los laicos, arrancándolo del latín clerical y vertiéndolo a las lenguas vulgares. La traducción de obras del místico alemán Johannes Eckhart y la divulgación de su propia obra le costó la hoguera en 1310 a Margarita Porete, autora de El Espejo de las Almas Simples que dice:

"Teólogos y otros clérigos / no tendréis el entendimiento / por claro que sea vuestro ingenio / a no ser que procedáis humildemente / y que amor y fe juntas / os hagan superar la razón, /pues son ellas las damas de la casa."

La condena de Margarita fortaleció a los enemigos de las beguinas y a instancias del Papa Clemente V fueron condenadas por el Concilio de Viena en 1312, que decretó que "su modo de vida debe ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios"; pero esta sentencia fue mitigada por Juan XXII en 1321, quien permitió que las beguinas continuaran con su estilo de vida, ya que "habían enmendado sus formas".


Margarita Porete, como otras mujeres terminará en la hoguera por no aceptar las proclamas de la Iglesia.

Posteriormente las autoridades eclesiásticas tuvieron frecuentes roces con las beguinas y begardos. Durante el siglo XIV los obispos alemanes y la inquisición condenaron a los begardos y varias Bulas se emitieron para someterlos a la disciplina papal.
El 7 de octubre de 1452 una Bula del papa Nicolás V fomentó el ingreso de las beguinas a la orden carmelita. Para colmo, Carlos el temerario, duque de Borgoña, decretó en 1470 que gran parte de los bienes de las beguinas pasaran a manos de las carmelitas. De una u otra forma se presionó a las beguinas a ingresar a una comunidad de monjas o a disolverse. En el siglo XVI la desconfianza en las beguinas creció, pues fue frecuente que se unieran a la Reforma, especialmente al anabaptismo.
En el siglo XVIII más medidas se tomaron para refrenar a las beguinas. Sin embargo, aún había beguinas en Bélgica en el siglo XX.


CRUZADAS POPULAR O CRUZADA DE LOS POBRES:


Las cruzadas serán una operación puesta en marcha por el papado a partir de 1095, se hablará de alcanzar la Jerusalén terrenal como medio de alcanzar la Jerusalén celestial. Una suerte de estado de ánimo donde la cristiandad pudiera alcanzar su salvación plena.

Los mitos populares y mesiánicos también llegarán al populacho, no habrá una sola forma de entender la cruzada. Como tampoco hubo una sola manera de entender las reformas de la iglesia.


Pedro el Ermitaño y Gautier el indigente, recorrieron los burgos y los campos de Italia y Francia predicando la cruzada a los humildes. Según se dice, era un hombre de pequeña talla, de faz enjuta, larga barba y ojos negros llenos de pasión; su sencilla túnica de lana y las sandalias le daban un aspecto de auténtico asceta. Las multitudes le veneraban como si fuera un santo y se consideraban felices si podían besar o tocar sus vestidos. Reunió una abigarrada muchedumbre de 100.000 personas, entre hombres, mujeres y niños.


La mayoría carecía de armas, otros se habían llevado las herramientas, enseres de la casa y ganados, como si se tratara de un corto viaje. Atravesaron Alemania, Hungria y los Balcanes, creyendo siempre que la ciudad próxima sería ya Jerusalen. Saqueaban las aldeas y robaban el ganado por el camino para alimentarse, por lo que los gobernantes de las regiones por las que pasaban se vieron obligadas a darles suministros o a usar la fuerza para librarse de ellos. En algunas ciudades atacaron a los judíos y sus propiedades. Llegaron a Constantinopla donde el emperador griego Alejo I, les facilitó buques para el paso del Bósforo. A principio de agosto atravesaron el estrecho y prosiguieron su descontrolado avance. Alejo I había aconsejado a Pedro el Ermitaño que acampara y esperara a los otros cruzados que provenían del resto de Europa, pero los lugartenientes de Pedro se impacientaron y decidieron seguir la travesía, animados por los botines que conseguían en el camino. Marcharon hacia Nicea con un "ejército" de unos 20.000 integrantes.


Pedro el Ermitaño

En Nicea fueron emboscados y aniquilados por lo turcos selyúcidas  en1096. Pedro el Ermitaño y un reducido número de supervivientes regresaron a Constantinopla, donde esperaron la llegada de los caballeros cruzados. Esta otra expedición, respuesta a la misma convocatoria del papa Urbano II, pero organizada desde el punto de vista militar y social por la nobleza de varias monarquías europeas, recibe el nombre de Cruzada de los príncipes y es la que la historiografía suele denominar habitualmente como Primera Cruzada.


La Cruzada Infantil o Cruzada de los Niños

 Es el nombre de un conjunto de acontecimientos ficticios y reales sucedidos en 1212, la cual se sucedió tras la Cuarta Cruzada, que algunos historiadores integran como sucesos posteriores de ésta, sucesos que combinan algunos o todos de los siguientes elementos: visiones de un muchacho alemán o francés, la intención de convertir pacíficamente musulmanes a la cristiandad, niños que marchan hacia el sur de Italia  y la venta de niños como esclavos. Existen muchos testimonios contradictorios y los hechos reales son aún objeto de debate entre los historiadores.


FIN...

Quiero volver a agradecer una vez más a los amigos que hicimos en Covarrubias (Burgos), por lo bien que nos trataron, por todo lo que nos enseñaron y por su gran amor al mundo medieval, cuando tuvimos el placer de poder dar esta pequeña conferencia. ¡¡¡ Fue para nosotros un verdadero placer !!!







¡¡¡ Muchas gracias !!! y siempre seguimos con ganas de aprender...





















  






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